Política Industrial

La política industria es un instrumento del que se dota al estado para fomentar el progreso y el bienestar de los ciudadanos por lo que ha de estar al servicio de los objetivos globales del país, tiene como finalidad promover el crecimiento y la eficacia de la industria.   

Es una parte importante de cualquier política de desarrollo sostenible. Estas políticas deben cerrar la distancia o brecha tecnológica entre países desarrollados y en desarrollo, impulsar el proceso de innovación tecnológica y la expansión y diversificación productiva para impulsar el empleo y desvincular el crecimiento de las emisiones, los contaminantes y el uso depredador de los recursos naturales. Las ventajas comparativas estáticas tienden a reforzar los caminos tecnológicos insostenibles existentes, por lo tanto, la política industrial desempeña un papel vital en la aceleración del progreso tecnológico y su conducción hacia los objetivos de desarrollo sostenible. Desde esta perspectiva, la distinción tradicional entre política industrial vertical y horizontal se vuelve borrosa. La importancia de los temas ambientales hace inevitables las preocupaciones sectoriales, mientras que las revoluciones tecnológicas hacen que ningún sector económico quede intacto, hoy no hay sectores económicos, pero la economía es digital.



La política industrial debe centrarse en desarrollar capacidades internas: el crecimiento de la productividad y la capacidad de competir a lo largo del tiempo en los mercados internos y externos son indicadores clave del éxito o el fracaso. Esto requiere un análisis de las estructuras de incentivos y una reevaluación constante de su eficacia.

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